AVISO A NAVEGANTES

¡¡Nos hemos mudado!! Ahora estamos en... http://www.recursosescasos.com

domingo 3 de agosto de 2008

¿Wikipedia o Knol?

La enciclopedia Wikipedia y el competidor lanzado por Google, Knol (de momento parece que sólo en inglés) representan dos diferentes enfoques de los incentivos del ser humano. Quien escribe en Wikipedia lo hace por la mera satisfacción de contribuir a un proyecto en el que él también puede salir beneficiado (cuando busque información de otras cosas) y de forma prácticamente anónima: sólo entrando en la pestaña de edición se pueden ver los sucesivos usuarios -no se trata personas con nombres y apellidos- que han editado una determinada entrada.
Knol parece que ofrece los incentivos adecuados para recoger artículos de calidad: un poco de dinero (el autor se lleva una parte del dinero generado por la publicidad insertada en la página de su artículo) y, sobre todo, reconocimiento a través del nombre del redactor.

Otra diferencia es que, mientras wikipedia tiende a ir perfeccionando una entrada hasta dejar una versión lo más neutral y completa posible, knol va a tener varios artículos sobre un mismo asunto. Al concepto de wiki como sabiduría colectiva y cooperativa Google opone el concepto de knol, que ellos mismos definen como unidad de conocimiento (unit of knowledge). Es decir, un wiki es un proyecto de colaboración, mientras que si tú haces un knol tu eres el único responsable.

El problema es que los incentivos pueden volverse en contra de knol: la gente puede intentar posicionar alto sus artículos de forma artificial (dando valoraciones ficticias, creando enlaces ficticios) y puede ser que la gente no use knol como herramienta de búsqueda de conocimiento porque los primeros artículos sobre un concepto no son los mejores, sino los del autor más vehemente o más ansioso por ganar unos centavos. En segundo lugar, al no existir moderación o edición por parte de Google -al contrario que en Wikipedia, donde se revisan los artículos- puede ser que los fanáticos de determinados temas consigan posicionar artículos sin sustento científico como primeros artículos sobre determinados asuntos: por ejemplo, podríamos encontrar una postura creacionista al buscar "Darwin".

No sé, sólo el tiempo dirá qué postura funciona mejor. Yo, por ejemplo, sólo he contribuído un par de veces en wikipedia, y quizá me piense hacer algo en knol. Desde luego, tendría un gran factor de opinión, porque para hacer una enciclopedia ya está la wikipedia... y no sería por el dinero: los ingresos de la publicidad de este blog (los anuncios están más abajo a la izquierda) fueron en el mes de julio de $2,74, apenas un euro y medio, y eso incluyendo también los clicks de economiajoven.com.

Por cierto, ahora mismo me voy a tomar un cafetito gracias a vuestros generosos clicks del mes pasado.

Nota: A quien le guste leer algo ligero e interesante sobre el tema de los incentivos le recomiendo Freakonomics, por ejemplo el capítulo 2: en qué se parecen un profesor y un luchador de sumo. Tim Harford también es un especialista en analizar los incentivos y la racionalidad en sus dos libros (El economista camuflado, y La lógica oculta de la vida), buenas opciones para pasar el verano leyendo debajo de la sombrilla.

domingo 27 de julio de 2008

Aunque no lo sepas, tú también eres liberal (según alguna definición)

La palabra liberal tiene muchos significados. El blog del keynesiano Paul Krugman se llama en inglés "La conciencia de un liberal", mientras que la web liberalismo.org representa en España un pensamiento económico que identifica libertad con propiedad privada y reducción del Estado al mínimo. Como afirma Irene Lozano, todos quieren ser liberales; la flexibilidad del término acaba por desposeerlo de un significado y deja al descubierto muchas contradicciones de quienes lo usan.

miércoles 23 de julio de 2008

El iPhone explica la crisis

Según la teoría de los ciclos económicos reales, en una economía capitalista de mercado, el ritmo de los inventos y los aumentos de productividad es cíclico. Se inventa algo revolucionario y la productividad aumenta. Es la expansión. Cuando ese invento ya se ha extendido y es utilizado de forma habitual, la productividad deja de crecer (y los beneficios se estancan). Llega la recesión.

1997: Aparecen los primeros teléfonos móviles.
2007: Aparece el iPhone.

¿Qué cambio te parece que hace aumentar más la productividad? ¿qué teléfono de estos dos cambió más tu vida?

Nota: idea original de Schumpeter (y seguro que de alguien antes que él).

lunes 14 de julio de 2008

Salarios y beneficios en la crisis

Ángel Laborda llama la atención sobre la mala situación de los beneficios empresariales en un buen artículo sobre coyuntura publicado este domingo. Utilizando como fuente la Central de Balances del Banco de España, destaca cómo -por término medio- el resultado ordinario neto de las empresas ha sufrido en el primer trimestre una variación interanual del -6,3%. Es decir, han sido un 6,3% menores que en el primer trimestre de 2007. El resultado ordinario incluye los ingresos y gastos propios de la actividad de la empresa, las amortizaciones, los ingresos financieros y -sobre todo- los gastos financieros. No incluye las plusvalías o minusvalías extraordinarias por venta de activos (inmubles, etc.), pero como estas actividades son menos frecuentes y no representan el núcleo de la actividad económica de las empresas, podemos decir que el resultado ordinario antes de impuestos es un buen indicador de la (mala) salud empresarial.

A partir de estos datos Laborda sugiere que no sería conveniente subir los salarios por encima de la inflación prevista (más o menos el 3%) que es lo que reflejan la mayoría de los convenios. Se muestra en contra de las claúsulas de revisión o salvaguarda, que en los convenios intentan mantener el poder adquisitivo de los salarios cuando la inflación es superior a la prevista inicialmente. Es decir, para que se entienda, propone que los trabajadores compartan con los empresarios el coste de la crisis y acepten reducir su poder adquisitivo y empobrecerse en términos reales. Por ejemplo, que acepten una subida de salario del 3% cuando la inflación es del 5%. Si los empresarios ven como su remuneración ha descendido un 6,3% respecto a la que tenían hace un año (más aún si descontásemos la inflación), parece sensato que los trabajadores vean aumentar sus salarios en menor porcentaje que la inflación y también carguen con la factura de una energía más cara y unos tipos de interés más altos (factores que han hecho mella en los resultados de las empresas).

De no ser así, si los salarios siguen manteniendo su poder adquisitivo y crecen tanto como la inflación, la amenaza será que las empresas volverán a repercutir esos costes salariales en los precios (haciendo que la inflación sea aún mayor) o que reduzcan la plantilla para intentar mantener los costes salariales. O, peor aún, que hagan ambas cosas.

Todo lo dicho hasta ahora rezuma sensatez y dan ganas hasta de escribir inmediatamente un e-mail a nuestro jefe y decirle:


Sr. Director:

le ruego encarecidamente no me aplique ninguna claúsula de salvaguarda y mantenga mi salario congelado. Me gustaría apechugar con los costes de la subida de las materias primas y la energía, así como con los altos tipos de interés que ahora mismo sufre nuestra querida empresa. De este modo, los esforzados propietarios de nuestra empresa, que todos los años tienen que ir a la aburrida junta de accionistas, no verán tan reducidos sus beneficios. Así contribuiré a que nuestra propia empresa no tenga que subir aún más los precios debido a una subida de los costes, y evitaré los "efectos de segunda ronda". Además, garantizaré que todos los trabajadores mantendremos nuestro puesto de trabajo.
Atentamente,
Tolay Pardillez.

Si le hemos dado a nuestro abnegado empleado el simpático nombre de Tolay Pardillez no es por su actitud ante los datos de este último trimestre que hemos mencionado (estamos de acuerdo con que los trabajadores no deberían exigir aumentos tan grandes como la inflación en esta situación).Lo que pasa es que Pardillez olvida los datos de los últimos 6 años, que vienen reflejados en el artículo impreso de Laborda (por desgracia el cuadro no viene en la versión on-line). Estos datos - que he transcrito del gráfico- indican que las tasas de crecimiento de los resultados ordinarios antes de impuesto fueron más o menos las siguientes:

Año 2002: 4%
Año 2003: 12%
Año 2004: 19%
Año 2005: 11%
Año 2006: 5%
Año 2007: 11%

En estos años, la inflación real fue casi siempre menor al 3%, y la prevista se mantenía por debajo, cercana al 2%. Muchísimos empleados han visto crecer sus salarios durante todos estos años sólo al 2%, mientras los beneficios crecían a estas tasas mucho mayores. En estos años, al señor Laborda y a todos los accionistas les parecía muy bien que el crecimiento de los salarios se vinculase a la inflación para que los trabajadores matuviesen el poder adquisitivo. No se leían muchos artículos ni declaraciones de políticos y ni economistas sugiriendo vincular los salarios con los beneficios, mientras que ahora esa vinculación parece evidente. El axioma aplicado era el siguiente:

  • la inflación es menor que los beneficios, entonces los salarios se vinculan a la inflación.
  • la inflación es mayor que los beneficios, entonces los salarios se vinculan a los beneficios.

Yo creo que ahora, cuando se les pide a los trabajadores que se aprieten el cinturón a causa de la crisis, es el momento de que los sindicatos luchen un nuevo paradigma en la negociación salarial: "ahora compartimos los costes de la crisis, pero queremos que quede reflejado por escrito que también nos beneficiaremos cuando las cosas vayan bien. Los beneficios y los salarios deben estar vinculados por convenio (Nota 1). Debe ser una vinculación estable y regulada a los beneficios de la empresa. ¿Por qué el trabajador no puede ser partícipe del fruto de su trabajo cuando las cosas salen bien? ¿Por qué sólo se le asocia a la empresa cuando las cosas van mal?

Algunos se opondrán a esta idea e incluso dirán que los sindicatos no tienen nada que negociar, que el salario se fija libremente en un bonito y eficiente mercado...













Nota 1: No me refiero a esa limosnilla del "bonus por beneficios" que deciden de forma discrecional los jefes, para premiar a los empleados más pelotas y que sólo sirve para justificar que te obliguen a quedarte muchas horas extraordinarias. Eso es un incentivo para mejorar la productividad, pero no es la variable a la que se vincula el crecimiento salarial global.

lunes 7 de julio de 2008

Aprender de la crisis

En los momentos de crisis es también cuando las personas, o los conjuntos de personas, cambian aquello estaban haciendo mal. Cuando los defectos salen a la luz, hay que aprovechar para corregirlos. Cuando el Real Madrid de los galácticos dejó de ganar títulos y comenzaron las rencillas personales entre Hierro, Del Bosque y Florentino… fue el momento de cambiar el esquema y optar por otro tipo de jugadores y de dinámica de grupos: menos estrellas y más juego colectivo. Los resultados pronto acompañaron, con dos victorias de liga consecutivas tras varios años de dominio del Barcelona.
En el caso del Barcelona, precisamente, todos reconocen ahora que habría que haber atajado los excesos juerguistas de Ronaldinho y los excesos verbales de Eto’o hace un par de años… pero no se hizo nada hasta que hubo una crisis de resultados.
En el caso de la economía, echar la culpa sólo al petróleo sería como decir que los árbitros nos perjudican, algo que –aunque sea verdad- no está en nuestra mano cambiar. Lo que debemos ver es cuáles han sido nuestros galácticos, Ronaldinhos y Eto’os para intentar mejorar nuestro funcionamiento a partir de la crisis.
Nuestro primer galáctico descarriado fueron los precios de la vivienda: ¿por qué se dejaron subir tanto? ¿Por qué no se establecieron antes deducciones fiscales sobre el alquiler para el inquilino? ¿Por qué no se controló el dinero negro? ¿Por qué no se cambió el modo de financiación de los Ayuntamientos, que los hace tan proclives a la corrupción…? El PP y el PSOE hicieron muy mal su trabajo en este aspecto y son los responsables, por omisión, de la burbuja inmobiliaria y de los problemas que va a generar su pinchazo para muchas familias (otros, los listos y bien informados, ya se han forrado y ya han puesto su dinero en otro sitio).
El exceso de crédito era otro galáctico que también se iba de juerga por las noches con los precios de la vivienda. Para pagar el increíble precio de la vivienda, la gente pedía y pedía créditos que se concedían alegremente ¿Por qué el Banco de España no cumplió con su función de vigilar el crédito de forma rigurosa? ¿Por qué se toleraron niveles de endeudamiento tan altos cuando se sabía que los tipos de interés no iban a estar siempre al 2%? Sí, las economías domésticas no lo sabían, pero está claro que la gente no es economista y es el Banco de España –aunque no tiene competencias para variar los tipos de interés- quien debe ejercer de vigilante del mercado financiero y corregir los excesos. Esas son sus funciones, y no –para justificar el sueldo del ejército de funcionarios que trabajan en dicha institución- hacer informes macroeconómicos recomendando flexibilidad laboral y moderación salarial. Para hacer esos informes ya tenemos a otras tropecientas instituciones públicas y privadas que dicen exactamente lo mismo. Caruana y Fernández Ordóñez (Del Bosque y Rikjaard) hicieron dejación de funciones y deberían tener responsabilidades civiles por ello (rescisión de contrato sin indemnización). Además hay que establecer mecanismos para que no vuelva a ocurrir.
Nuestro tercer galáctico es la dependencia del petróleo que hace que su subida nos afecte más que a otros países y el diferencial de inflación sea mayor. Ahora es el momento de reducir esa dependencia, y se han hecho cosas adecuadas: subida de las tarifas de la luz para quien más consume, no bajar los impuestos sobre los carburantes, creación de un impuesto de matriculación progresivo… es el momento de hacer aún más cosas: invertir en transporte público, mejorar el transporte en autobús (creo que el autobús, gracias a su flexibilidad, va a ser fundamental en el futuro; pronto escribiré un post sobre eso), favorecer y potenciar las energías alternativas (pero, por favor, no la nuclear. Prefiero el CO2 a la radiactividad).
Nuestro cuarto galáctico es la falta de competencia. Hay que cambiar la legislación y dar más poderes a la Comisión Nacional de Competencia. Si varias empresas suben el precio a la vez, no es casualidad: sanción y punto. Si tenemos que demostrar la concertación de precios (el famoso cartel) con pruebas objetivas (e-mails, conversaciones telefónicas, etc.) es prácticamente imposible. La legislación tiene que favorecer a los consumidores.
Por último, la baja productividad, es decir, la producción por trabajador. Por término medio, en España es mucho menor que en la mayoría de los países de nuestro entorno. ¿Qué podemos hacer? Invertir más en educación, en investigación, y en organización empresarial: horarios eternos en los que parece que ser mejor trabajador es irse el último de la oficina no ayudan. ¿No sería mejor una jornada continua de 7 horas que permitiría al trabajador formarse, consumir más ocio, y trabajar mejor en sus horas? Además, hay que vincular los salarios a la productividad y no a la inflación. De este modo, se evitará una espiral precios-salarios y, en épocas de bonanza económica, los asalariados se beneficiarán también de las mejoras de productividad: en los últimos 10 años, los salarios subían un 2 o un 3% (lo que subía la inflación) mientras que los beneficios aumentaban a cifras de dos dígitos. Nadie de la patronal planteaba entonces vincular los salarios a la productividad, claro.
En fin, ahora es el momento de que tomemos nota de los errores y los corrijamos. No hagamos como el Madrid e intentemos fichar a Cristiano Ronaldo. Sería tropezar otra vez con la misma piedra…

viernes 27 de junio de 2008

Por qué la crisis también es de demanda

Tal y cómo dice Jorge en su comentario de la entrada anterior, la recesión actual también tiene - y estoy de acuerdo con él- un componente de demanda. No sólo las empresas se han visto obligadas a producir más caro (desplazando la oferta hacia arriba y hacia la izquierda), sino que también la demanda se ha desplazado de forma paralela hacia abajo (y hacia la izquierda). Esto significa que para cualquier nivel de precios, la gente estaría dispuesta a comprar menos. Es decir, incluso aunque la inflación fuera la misma que hace dos años, la demanda habría disminuido. ¿Por qué? La teoría económica nos habla de dos variables clave en los deseos de compra de los agentes: las expectativas sobre el futuro y la riqueza. Ahora -con peores expectativas y el valor del patrimonio inmobiliario descenciendo- los deseos de gasto disminuyen (la gente no está tan segura de que va a seguir teniendo un buen empleo en el futuro, y se siente más pobre porque la casa que compró por 300.000 euros ahora vale 240.000).
Yo añadiría otra variable que ha influido negativamente en la demanda: el aumento de los tipos de interés. Los tipos de interés son un precio, el precio del dinero que todos (o casi todos) hemos pedido prestado para comprar la casa. El tipo de interés hace que paguemos al banco 400.000 euros por una casa de 200.000 (sumando las 360 mensualidades que pagaremos en 30 años de hipoteca; si no se lo creen, hagan los cálculos) La renta disponible post-hipoteca (variable macroeconómica que me acabo de inventar) se ha reducido drásticamente en los últimos cuatro años. En 2004, una hipoteca de 200.000 euros a Euribor + 0,5% a un plazo de 30 años daba una cuota de 811 euros (con el Euribor a un 2,2%). Ya era una cantidad de dinero considerable, pero es que a día de hoy, con el Euribor en el 4,9%, esa misma cuota sería de 1100 euros. 300 euros menos de renta disponible, que evidentemente reducen la demanda.
Entonces, si admitimos que hay una crisis de demanda, ¿cómo explicamos el aumento de los precios (es decir, la inflación)? Si la gente gasta menos, ¿por qué las empresas suben el precio? Porque los costes han subido, como dijimos en el anterior post, y han desplazado la oferta hacia arriba-izquierda. Representar esta situación gráficamente exige que dibujemos un desplazamiento de la oferta agregada mayor que el desplazamiento de la demanda: nos da el resultado que tenemos en la actualidad: doble depresión de demanda y de oferta con disminución de la tasa de crecimiento de la producción y aumento de la tasa de crecimiento de los precios (nótese que he puesto el gráfico en tasas de crecimiento para amplificar los efectos de las variaciones). En este caso (admitiendo que también hay una recesión de demanda), los precios aumentan menos que cuando se trataba sólo de una depresión de oferta, pero la producción de equilibrio disminuye más.

Actualización: Releyendo esta entrada me he dado cuenta de que he omitido un factor muy importante que influye en que los precios suban aunque disminuya la demanda:la falta de competencia. Las empresas llegan fácilmente a acuerdos tácitos entre ellas (leche, gasolineras, telefonía móvil...), algo cada vez más fácil en mercados más concentrados y oligopólicos. Se aprovechan de que la elasticidad-precio de muchos bienes (los citados leche, combustibles y telefonía entre ellos) es baja: es decir, la demanda disminuye en menor proporción de lo que aumenta el precio. Así, subiendo el precio obtienen más beneficios aunque vendan un poco menos.

martes 24 de junio de 2008

¿Recesión de oferta o recesión de demanda?

Uno de los problemas para decidir cómo abordar una recesión económica es averiguar si lo que ha disminuido es la oferta o la demanda. En el capítulo 14 de nuestro libro de Economía de 1º de Bachillerato -aprovechamos para hacer un poquito de publicidad- intentamos distinguir entre los dos tipos de recesiones y entre las medidas que pueden llevarse a cabo en cada uno de los casos. De forma muy sencilla, la teoría económica más elemental nos puede llevar a deducir que la recesión actual es fundamentalmente una crisis de oferta: las empresas producen menos a cada nivel de precios o, visto de otra forma, para un mismo nivel de producción las empresas han aumentado los precios. Un desplazamiento de la oferta agregada hacia arriba y hacia la izquierda, como se representa en el gráfico, supondría el aumento de la tasa de variación de los precios (la inflación) y la disminución de la tasa de crecimiento de la producción. Justamente lo que está pasando actualmente.
La causa de este desplazamiento: el aumento del precio del petróleo (que hace aumentar los costes)
Si la crisis es de oferta, el Estado no tiene mucho margen de actuación a corto plazo (¿cómo hacer que las empresas produzcan más y/o más barato?). Puede, quizá, bajar los impuestos a las empresas. A medio y largo plazo, un aumento de la productividad puede conseguir eso. Una mejor formación, una mejor tecnología y mejores infraestructuras son los factores que hacen aumentar la productividad a medio y largo plazo. En este sentido, según este análisis el gasto público debe destinarse a educación, infraestructuras e investigación. Si hacemos esto, dentro de un tiempo veremos los resultados.
Sin embargo, planteo una duda: ¿es realmente esta crisis una crisis sólo de oferta?