Uno de los problemas para decidir cómo abordar una recesión económica es averiguar si lo que ha disminuido es la oferta o la demanda. En el capítulo 14 de nuestro libro de Economía de 1º de Bachillerato -aprovechamos para hacer un poquito de publicidad- intentamos distinguir entre los dos tipos de recesiones y entre las medidas que pueden llevarse a cabo en cada uno de los casos. De forma muy sencilla, la teoría económica más elemental nos puede llevar a deducir que la recesión actual es fundamentalmente una crisis de oferta: las empresas producen menos a cada nivel de precios o, visto de otra forma, para un mismo nivel de producción las empresas han aumentado los precios. Un desplazamiento de la oferta agregada hacia arriba y hacia la izquierda, como se representa en el gráfico, supondría el aumento de la tasa de variación de los precios (la inflación) y la disminución de la tasa de crecimiento de la producción. Justamente lo que está pasando actualmente. La causa de este desplazamiento: el aumento del precio del petróleo (que hace aumentar los costes)
Si la crisis es de oferta, el Estado no tiene mucho margen de actuación a corto plazo (¿cómo hacer que las empresas produzcan más y/o más barato?). Puede, quizá, bajar los impuestos a las empresas. A medio y largo plazo, un aumento de la productividad puede conseguir eso. Una mejor formación, una mejor tecnología y mejores infraestructuras son los factores que hacen aumentar la productividad a medio y largo plazo. En este sentido, según este análisis el gasto público debe destinarse a educación, infraestructuras e investigación. Si hacemos esto, dentro de un tiempo veremos los resultados.
Sin embargo, planteo una duda: ¿es realmente esta crisis una crisis sólo de oferta?
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